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Tener doble excepcionalidad

Tener doble excepcionalidad y como vivir con ella

Cuando se habla de tener doble excepcionalidad (a menudo abreviada como 2e) significa que una persona que presenta dos características simultáneas, la alta capacidad y una neurodivergencia (TDAH, TEA, dislexia, entre otros). En mi caso, se me diagnosticó el tener TDAH del tipo inatento y, además, altas capacidades.

Pero llegar a ese diagnóstico no fue sencillo, pase toda una vida sin saber que era lo que tenía. Todo comenzó hace poco más de un año en el verano del 2025, mi hijo mayor nos volvió a insistir a mi esposa y a mí que quería realizarse el estudio para el TDAH.

Tener doble excepcionalidad

Buscando en la web, mi esposa encontró el sitio de INECAP, en donde tienen un test gratuito para orientarte si tenes o no TDAH. Mi hijo se realizó dicho test y le dio que tenía altas probabilidades de tener TDAH. Viendo que yo tenía síntomas similares a los de mi hijo, decidí realizarme el mismo test… y también me dio que podía tener TDAH.

Tener doble excepcionalidad y el problema de conseguir el diagnóstico

En febrero fui a una psiquiatra que, como ella no creía en que los adultos podían tener TDAH (sí, lamentablemente creía eso) y que la medicación solo era un negociado, me recomendó realizar la consulta con otro psiquiatra. En marzo voy a la consulta y me mandaron el estudio para ver si tenía o no TDAH. Recién en setiembre del 2025 me realizó un neurólogo el estudio, que demoró poco menos de una hora… cuando en realidad deberían ser más sesiones.

Cuando aparece el informe del estudio en mi historia clínica, no podía creer lo que había diagnosticado el neurólogo, que tenía, según él, síndrome de amnesia temporal. Les explico, no tengo ese síndrome, como le dije al psiquiatra, en uno de los ejercicios, el neurólogo me leyó una serie de poco más de 20 palabras, las cuales tenía que memorizar y luego decir todas las que me acordara. Eso me implicaba dos acciones, escuchar las palabras que me decía y memorizar dichas palabras, eso implicaba atender y memorizar. Esas dos acciones fueron y son mis puntos débiles.

Cuando voy a la consulta con el psiquiatra, le dije que, cuando era estudiante, me costaba enormemente sacar apuntes en clase porque, justamente, esas dos acciones, atender al otro y luego memorizar, no podía hacerlo de manera eficiente… y que esa era una de las razones por las que me fue mal en el estudio, no porque tuviera amnesia sino porque no podía realizar las dos acciones a la vez de manera eficiente. De hecho, es uno de los problemas que genera el TDAH, problemas en el centro que regula la atención. 

¿Qué puso como diagnóstico el psiquiatra? Sí, síndrome amnésico temporal, no que tenía TDAH. El colmo fue que lo ví que estaba llenando una receta rosada, a lo cual le menciono que estaba tomando medicamentos para controlar la presión alta y que tenía una estenosis moderada de la válvula de la aorta. Había leído que los medicamentos para el TDAH pueden generar que la presión arterial suba y tienen contraindicaciones para personas con problemas cardiovasculares… como en mi caso. ¿Cuál fue la respuesta? “Tome también este medicamento” y me mandó vitamina E. En ningún momento me explicó para qué era el medicamento, si la dosis podría afectar mis problemas cardiovasculares ni nada. Para peor, cuando googleo sobre el medicamento que, según el psiquiatra, me iba a mejorar el tema de la memoria, me doy cuenta de que es uno de los medicamentos que se da para el TDAH.

En definitiva, no solo no tomé la medicación sino que, además, en diciembre pasado me realicé un estudio privado con el Dr Horacio Paiva, que es Dr en Ciencias de la Salud y Licenciado en Psicología,  especializado en TDAH y Altas Capacidades. No solo lo consulté por el TDAH sino también por altas capacidades, algo que venía sospechando que también podía tener. 

Tuve tres sesiones con él y una cuarta que fue la devolución (igualito a cuando fui al neurólogo). El estudio que me realizó, indicó que tengo TDAH del tipo inatento y, además, Altas Capacidades, o sea, soy un neurodivergente con doble excepcionalidad (TDAH y Altas Capacidades). De hecho, me explicó que gracias a las altas capacidades, fue lo que me permitió terminar el liceo y realizar cuatro años de estudios terciarios (todavía no lo terminé).

La importancia del diagnóstico

Durante muchos años, bueno, en realidad, durante la gran mayor parte de mi vida, no entendía ni sabía que era lo que me pasaba. Porque me costaba empezar y terminar tareas (procrastinación), porque me costaba enormemente concentrarme para estudiar, porque me costaba atender en clase, porque mi mente se divagaba en tonterías en vez de estar concentrada en la actividad que tenía que realizar, sea cual fuera. Ni hablar de que me olvidaba de lo que me decían que tenía que hacer. Tampoco entendía porque podía salvar exámenes si casi ni había estudiado, mientras mis compañeros se “mataban” estudiando y perdían.

A los 54 años logré entender cuál era mi problema. Durante casi 50 años, nunca supe que me pasaba, nadie se dió cuenta que era lo que tenía aunque, para no ser injustos, cuando iba a la escuela y el liceo, no se sabía nada sobre estos temas. La ansiedad que tenía era enorme, y al momento de recibir el diagnóstico, casi desapareció. De ahí la importancia del diagnóstico, te quita una mochila enorme, un peso enorme sobre tu cuerpo.

Si hubiese tenido esa información cuando era niño o adolescente, incluso cuando era adulto joven, mi vida hubiese sido completamente distinta. Por eso es fundamental el tema del diagnóstico, y sobre todo, el diagnóstico temprano. Como docente, he tenido y tengo estudiantes con TDAH, y muchos padres no se dan cuenta de la importancia en trabajar la reeducación. Esto implica generar estrategias que te permitan organizar tu mente, tu trabajo, tus rutinas diarias.

De hecho, estoy seguro que muchos padres no se han dado cuenta que, por lo menos, uno de ellos también tienen TDAH. El TDAH es un trastorno que se hereda. En mi familia, mis tres hermanos tienen TDAH, aunque no se los diagnosticaron. A su vez, el hijo de una de mis hermanas, así como también la hija mayor de mi hermano, también tienen TDAH. Obviamente mi hijo mayor también.

La importancia del profesional

En febrero de este año realice una nueva consulta con psiquiatría, pero esta vez con la psiquiatra que atiende a mi hijo por TDAH. A diferencia de los otros psiquiatras, no solo se tomó su tiempo en escuchar y preguntar sino que, además, me mandó un electrocardiograma. Me indicó que la ritalina solo podía tomarla con la evaluación y el consentimiento de mi cardiólogo.

En febrero comencé con una dosis baja de ritalina, en abril tuve la consulta de control con la psiquiatra y me aumentó la dosis. Desde que me diagnosticaron empecé a trabajar en la elaboración de estrategias que me permitan convivir con esta doble excepcionalidad. 

Es muy importante dar con profesionales como el Dr Horacio Paiva y la psiquiatra que me atiende. Ellos conocen sobre el TDAH, que saben cómo diagnosticar y tratar adecuadamente. También es importante que uno busque información, o bien pregunte al profesional, o bien busque a otro que le genere confianza. Es importante que el profesional se tome el tiempo en escuchar, que tenga la humildad de reconocer si conoce o no del tema. Y si eso ocurre, que no dude en derivar con quien sepa. Un diagnóstico correcto permite aceptar el problema y trabajar, ya sea para poder adaptarte, ya sea para poder aceptar la realidad. No tener un diagnóstico implica, además, vivir en la incertidumbre, generando, entre otros temas, ansiedad y estrés.

Ahora me queda trabajar en las estrategias para adaptarme a vivir con esta doble excepcionalidad: tener TDAH y Altas Capacidades.

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